miércoles, 27 de agosto de 2014

Novena de oración en gratitud por el Siervo de Dios Esteban Gumucio pidiendo por su beatificación


NOVENA DE ORACIÓN
En gratitud por el Siervo de Dios
Esteban Gumucio
pidiendo por su beatificación



Esquema diario

1.    COMIENZO / Oración inicial
2.   TEXTO DEL PADRE ESTEBAN
3.   PALABRA DE DIOS
4.   ORACIÓN EN SILENCIO
5.    SALUDO A MARÍA
6.   FINAL
§  Oración conclusiva
§  Padre Nuestro
§  Oración por la beatificación del Siervo de Dios


[Para todos los días]
Oración de inicio
Padre Bueno y Santo, iniciamos este momento de oración agradecida en memoria de tu siervo Esteban Gumucio, quien “fijos los ojos en Jesús” nos enseñó a amarlo y servirlo en los pobres y pequeños. Por eso, con el propio padre Esteban decimos:
“Jesús.
Mis ojos te verán; estos, mis torpes ojos humanos; estos, mis maravillosos ojos humanos. Y cuando fije mi mirada en los tuyos, contigo recordaré las luces de toda mi vida, las cosas hermosas que me enmudecieron por su belleza. Recordaré la tierra nuestra, este pequeño planeta, lleno de mañanas y tardes; y responderé a las preguntas de los ojos de tantos niños que me interrogaron de inocencia y de futuro... Gracias, Señor”. Amén.

[Para todos los días]
Oración por la beatificación del
Siervo de Dios Esteban Gumucio
Padre Bueno,
te damos gracias por tu hijo Esteban Gumucio
quien, “fijos los ojos en Jesús”,
vivió entre nosotros como tu sacerdote y nuestro pastor.

Contemplando a su Amigo y Señor Jesús,
miró siempre nuestro mejor anhelo,
suscitó en nosotros lo bueno
y acogió a todos con comprensión y cariño.
Fue valiente para defender nuestra dignidad
y lo dio todo por humanizar la vida;
nos acompañó con su alegría y su consuelo
y fue un anunciador incansable de tu Reino.
Testigos somos todos nosotros.

Padre, por su intercesión te pedimos la gracia
que solicitamos en esta oración:
(breve silencio para señalar intención personal);
pero sobre todo ayúdanos con tu Espíritu
a dar testimonio con nuestras vidas
de esa santidad que tu hijo Esteban nos mostró.

Y, si es tu voluntad, que lo reconozca tu Iglesia
entre los bienaventurados de Jesús,
junto a María, “madre de los cansados”,
y a los santos y santas de todos los tiempos.
Amén.


DÍA 1 – LA FAMILIA

Intención del día:
Damos gracias a Dios por nuestras familias

1.    Comienzo
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Oración inicial

2.   Texto del padre Esteban: [Autobiografía]
Gracias, Dios mío, mi vida entera está llena de tus bondades. Me regalaste una familia que me ha marcado buenamente. Mi infancia fue muy feliz. Sentí el cariño de mis padres. Mis hermanos y yo éramos muy importantes para ellos. Yo sabía, desde que tengo conciencia, que éramos el tesoro y el orgullo de mis padres. Te doy gracias porque ellos me enseñaron con su ejemplo y su palabra a reconocerte a Ti como lo único necesario. Me hicieron comprender que no era importante tener riqueza; que era importante ser verdadero y querer, que todos los hombres éramos iguales hijos tuyos. Te doy gracias porque me educaron en la confianza y en la alegría de una familia muy unida.

3.   Palabra de Dios
Dice el evangelista Lucas: Los pastores se decían: Crucemos hacia Belén, a ver lo que ha sucedido y nos ha comunicado el Señor. Fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho del niño. Pero María conservaba y guardaba todo en su corazón. Al octavo día, al tiempo de circuncidarlo, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido. Cumplidos todos los preceptos de la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y el favor de Dios lo acompañaba. [Lucas 2, 15-17. 19. 21. 39-40]

4.   Oramos en silencio. Damos gracias por nuestra propia familia – Pedimos perdón por nuestras faltas familiares – Rogamos a Dios por quienes más necesitan amor en nuestras familias – Nos comprometemos a construir una familia según el amor que Jesús nos enseñó.

5.   Saludo a María
María supo conservar y meditar en su corazón todo lo que iba ocurriendo en su vida de familia. Le pedimos que acompañe la vida de nuestras familias, y la saludamos diciendo: Dios te salve María…

6.   Final
Oración conclusiva
Padre Santo, ponemos en tus manos la vida de cada una de nuestras familias, las que tú nos has dado para bendecir en ellas tu Nombre. Te damos gracias por tanto amor recibido y compartido. Te pedimos perdón por nuestra dificultad para comprendernos y aceptarnos. Te pedimos que nos ayudes a vivir esa ternura que conoció Jesús en su familia de Nazaret. Que de esta manera podamos ofrecer al mundo niños y niñas que, a la manera de tu hijo Esteban cuando pequeño, conozcan a Jesús tu hijo y crezcan aprendiendo a dar la vida por su causa. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Padre nuestro
Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios, Esteban Gumucio

DÍA 2 – EL LLAMADO

Intención del día:
Damos gracias por los llamados de Dios en nuestras vidas

1.    Comienzo
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Oración inicial

2.   Texto del padre Esteban:  [Autobiografía]
Gracias por la decisión de seguirte en la Vida Religiosa.
Gracias por la claridad y firmeza de mi vocación.
Gracias por haber comprendido que Tú me querías justamente por ser poca cosa.
Gracias por los 7 años de formación en la Congregación, llenos de gozo, de oración, de paz, de amistad, de belleza, de juventud.
Gracias por los Padres que me formaron, por el cariño que me dieron.
Gracias por la aceptación que siempre me han mostrado mis hermanos.
Gracias por el temperamento suave y bondadoso que me has regalado, que me ha permitido integrarme bien a la comunidad.
Gracias por el respeto y el afecto que siempre he encontrado de parte de superiores y compañeros.

3.   Palabra de Dios
Dice el evangelista Mateo: Mientras caminaba junto al lago de Galilea, Jesús vio a dos hermanos –Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano– que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores. Les dijo: Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres. De inmediato, dejando las redes, le siguieron. Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos –Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano– en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó, y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, le siguieron. [Mateo 4, 18-22]

4.   Oramos en silencio. Reconocemos los llamados que hemos recibido de Dios en nuestra vida – Damos gracias por ello – Pedimos perdón por no haber sabido responder con fidelidad – Rogamos a Dios para que todos seamos  fieles y perseverantes hasta el fin, en la vocación que cada uno o cada una ha recibido.

5.   Saludo a María
Pedimos a María que nos enseñe a decir sí a los llamados de Dios y a perseverar en nuestra respuesta. La saludamos diciendo: Dios te salve María…

6.   Final
Oración conclusiva
Padre Santo, cada uno y cada una de nosotros ha recibido un llamado personal a seguir a tu hijo Jesús de muy diversas maneras. Te alabamos y te bendecimos por la vocación de tu siervo Esteban Gumucio. Desde niño escuchó tu llamado a consagrarse a ti. Cuando joven, maduró en la oración diaria las exigencias del Evangelio y las acogió con generosidad y alegría. En el testimonio de cada día, nos mostró que es posible responder con confianza y audacia a tu llamado. Tal como él lo hizo, ayúdanos a vivir nuestra propia vocación “fijos los ojos en Jesús”, quien vive contigo y permanece con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.  

Padre nuestro
Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios, Esteban Gumucio

DÍA 3 – LA COMUNIDAD CRISTIANA

Intención del día
Damos gracias por vivir la fe en Jesús en la Iglesia

1.    Comienzo
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Oración inicial

2.   Texto del padre Esteban: [La Iglesia que yo amo]
Amo a la Iglesia de los santos
y de los pecadores,
amo a esta Iglesia ancha y materna,
no implantada por decreto,
la Iglesia de los borrachos sin remedio,
de los divorciados creyentes,
de las prostitutas
que cierran su negocio el triduo santo.
Amo a la Iglesia de lo imposible,
la Iglesia de la Esperanza a los pies de la mujer,
la Santa Madre María;
amo a esta Iglesia de la amnistía,
la Santa Iglesia de todos los días.
Amo a la Iglesia de Jesucristo
construida en firme fundamento;
en ella quiero vivir
hasta el último momento. Amén.

3.   Palabra de Dios
Dice el evangelista Lucas: Fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año de gracia del Señor”. Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Él empezó diciéndoles: Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura. [Lucas 4, 16-21]

4.   Oramos en silencio. Tomamos conciencia de lo que ha significado la comunidad cristiana para cada uno – Damos gracias porque allí hemos vivido la comunión con Jesús y con la humanidad – Pedimos perdón por los pecados de nuestra Iglesia, por nuestra falta de coherencia, por no ser “una Iglesia pobre para los pobres” – Rogamos a Dios por los que tienen el encargo de ser pastores en la Iglesia: el papa; los obispos, presbíteros y diáconos; por los responsables laicos en sus diversos ministerios – Nos comprometemos a construir la Iglesia que Jesús soñó.

5.   Saludo a María
María sigue siendo la “madre de los cansados” y la madre de la comunidad cristiana. Le pedimos que nos enseñe redescubrir en la Iglesia “las entrañas maternas de la misericordia”, como enseñaba en papa Francisco. Saludamos a María diciendo: Dios te salve María…

6.   Final
Oración conclusiva
Padre Santo, tu hijo Jesús nos anunció tu Reino, reinado de amor y de verdad, de justicia y de paz. Para prolongar esta misión nació nuestra Iglesia. Ayúdanos a amar a esta Iglesia nuestra de santos y pecadores, tal como tu siervo Esteban supo quererla y servirla, “la Santa Iglesia de todos los días”. Que sepamos ponerla al servicio de los pobres y pequeños, de los oprimidos y excluidos, y –como el padre Esteban– darlo todo para humanizar la vida. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.  

Padre nuestro
Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios, Esteban Gumucio

DÍA 4 – LOS DERECHOS HUMANOS

Intención del día:
Damos gracias por la dignidad de todo ser humano

1.    Comienzo
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Oración inicial

2.   Texto del padre Esteban: [Cantata de los derechos humanos]
Creo en el hombre razonable
y no en la fuerza,
pienso que la paz es simiente
bajo la tierra.
Creo en la nobleza del hombre
de Dios imagen
y en la voluntad
de los hombres que se levantan.
No me robarán la esperanza,
no me la romperán.
El árbol que han herido
pronto renacerá.

3.   Palabra de Dios
Dice el evangelista Lucas: Dirigiendo la mirada a los discípulos, Jesús les decía: Felices los pobres, porque el reino de Dios les pertenece. Felices los que ahora pasan hambre, porque serán saciados. Felices los que ahora lloran, porque reirán. Felices cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y desprecien su nombre a causa del Hijo del Hombre. Alégrense y llénense de gozo, porque el premio en el cielo es abundante. [Lucas 6, 20-23]  

4.   Oramos en silencio
Tomamos conciencia de los graves atropellos a la dignidad humana que conocemos – Damos gracias por haber contado con personas como el padre Esteban que “fue valiente para defender nuestra dignidad” – Pedimos perdón por nuestra indiferencia y cobardía ante el sufrimiento humano – Nos comprometemos a denunciar los signos de muerte y a anunciar la vida siempre y en todas partes.

5.   Saludo a María
María, al pie de la cruz, nos enseñó cómo estar al pie de la cruz de todos los crucificados de hoy. Le pedimos que nos transmita su fortaleza y la saludamos diciendo: Dios te salve María…

6.   Final
Oración conclusiva
Padre Santo, hay tantos heridos por los caminos, tantos y tantas que sufren heridas, humillaciones, maltrato y exclusiones. Ya no queremos dar más rodeos ni seguir de largo ocupados en nosotros mismos. No queremos vivir una religión de solo ritos y formalidades, sino una fe que nos haga prójimos de todos los humanos. Que podamos decir con tu siervo Esteban: Una ciudad yo quisiera construida en libertad, un mundo ancho y abierto donde podamos amar”. Te lo pedimos por tu hijo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Padre nuestro
Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios, Esteban Gumucio

DÍA 5 – LOS JÓVENES

Intención del día:
Damos gracias por los jóvenes, presente y futuro de la humanidad

1.    Comienzo
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Oración inicial

2.   Texto del padre Esteban:[Quiero ser tu amigo, Jesucristo]
Eres mi futuro y mi presente, Jesucristo;
mi horizonte sobre llanuras anheladas.
Desde ayer eres mi amigo:
desde siempre.
En la noche extiendo mi mano adolescente,
toco tus ojos, adivino tu mirada.
Eres canto, rocío, llamada
que despierta lo mejor de mi secreto.
Eres la fuerza de ser libre;
contigo voy clavando pasos monte arriba,
y cuando todo mi contorno se estremece
eres Tú el amigo, y permaneces.

3.   Palabra de Dios
Dice el evangelista Lucas: Cuando Jesús llegó a la casa no permitió entrar con él más que a Pedro, Juan, Santiago y los padres de la muchacha. Todos lloraban haciendo duelo por ella. Pero él dijo: No lloren, que no está muerta, sino dormida. Se reían de él porque sabían que estaba muerta. Pero él, tomándola de la mano, le ordenó: Muchacha, levántate. Le volvió el aliento y enseguida se puso de pie. Jesús mandó que le dieran de comer. [Lucas 8, 51-55]

4.   Oramos en silencio. Damos gracias por tantos y tantas jóvenes que generosamente viven hoy al servicio de los demás – Tomamos conciencia de que muchos otros jóvenes sufren graves daños por la exclusión, el alcohol, las drogas, la violencia, la falta de oportunidades para crecer con dignidad – Pedimos perdón personalmente y como sociedad por no entregarles un mundo mejor – Nos comprometemos a ser para ellos, como el padre Esteban lo fue: testigos de Jesús.

5.   Saludo a María
María fue la bienaventurada que tuvo un corazón puro y por eso vio a Dios. Le pedimos que nos enseñe a tener un corazón como el suyo, siempre joven, disponible, abierto a la esperanza. La saludamos diciendo: Dios te salve María…

6.   Final
Oración conclusiva
Padre Santo, nos duelen tantos jóvenes que hoy día no encuentran en el mundo el lugar necesario para crecer sanos, inteligentes y felices. Pero también nos animan los jóvenes que, venciendo dificultades, logran aportar su fuerza para construir un mundo más humano. Ayúdanos a ofrecerles a la amistad de tu hijo Jesús. Que nuestro ejemplo sano y verdadero despierte en ellos lo mejor de su corazón, para que juntos podamos realizar nuestros sueños, y hacer posible lo imposible. Te lo pedimos por el mismo Jesús, tu hijo nuestro Señor. Amén.

Padre nuestro
Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios, Esteban Gumucio

DÍA 6 – LA VIDA MATRIMONIAL

Intención del día:
Damos gracias por el amor humano en la familia

1.    Comienzo
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Oración inicial

2.   Texto del padre Esteban: [Sacramento]
El hombre y la mujer
que se aman en Cristo
son ellos Sacramento de tu amor.
Cuando se tienden las manos
me hablan de tu mano poderosa y tierna.
Cuando se perdonan, me dicen tu perdón.
Cuando caminan juntos, te anuncian peregrino,
caminante cercano.
Cuando se miran, nos miras
y tus ojos creadores nos hacen misioneros.
Su alianza es tu alianza
con nuestro pueblo.

3.   La Palabra de Dios
Dice el evangelista Juan: Dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me amó así yo los he amado: permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que participen de mi alegría y sean felices. Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos. No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto, un  fruto que permanezca. [Juan 15, 9-13. 16]

4.   Oramos en silencio. Damos gracias por tantos matrimonios que permanecen en el amor que Jesús nos enseñó – Tomamos conciencia de las muchas dificultades que otros matrimonios tienen para vivir su relación con comprensión y compasión – Pedimos perdón por los egoísmos personales, por la falta de tolerancia, por la agresión psicológica o física; y por dejar de lado a Dios en la vida matrimonial – Rogamos por aquellos matrimonios fracturados para que en cualquier circunstancia encuentren paz y alegría de vivir – Nos comprometemos a hacer de nuestras familias una comunidad de vida y de servicio.

5.   Saludamos a María
María, y José su esposo, nos dieron ejemplo de mutua compañía y protección, de confianza en Dios y amor por Jesús. Les pedimos que nos acompañen siempre. A María la saludamos diciendo: Dios te salve, María…

6.   Final
Oración conclusiva
Padre Santo, tu hijo Jesús va de la mano con nosotros enseñándonos a amar, que él despierte en los esposos la decisión de amarse intensamente en el momento presente: que escuchen y sean escuchados, que se acepten mutuamente con sus fortalezas y debilidades, que perseveren en el empeño por comunicarse y comprenderse, y que nos le falte cada día el pan de tu Palabra y el pan en la mesa compartida. Que se amen de la misma manera como Cristo amó a su Iglesia, entregándose el uno al otro la vida entera. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Padre nuestro
Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios, Esteban Gumucio

DÍA 7  – LA CREACIÓN

Intención del día:
Damos gracias a Dios por la Creación; y por esta Tierra, casa de todos

1.    Comienzo
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Oración inicial

2.   Texto del padre Esteban: [Creador y Creatura]
A imagen de Dios fuimos creados,
creatura y Creador.
Creatura,
para recibir y disfrutar.
Creador,
para continuar y completar.
Creatura,
para proteger y cobijar.
Creador,
para poblar y fecundar.
A imagen de Dios fuimos creados;
creatura y Creador para el amor.

3.   Palabra de Dios
Dice el evangelista Mateo: Dijo Jesús: Miren las aves del cielo. No siembran ni cosechan ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre del cielo las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas? Miren cómo crecen los lirios silvestres, sin trabajar ni hilar, ¿no los vestirá mejor a ustedes hombres de poca fe? Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y lo demás lo recibirán por añadidura. [Mateo 6, 26. 28. 30.33]

4.   Oremos en silencio. Damos gracias por la admirable Creación en que habitamos y por esta Tierra que nos sustenta – Tomamos conciencia de las muchas agresiones que hoy afectan a nuestro lugar de vida, por negligencia humana – Pedimos perdón por los egoísmos que abusan de la Tierra, excluyendo a tantos y tantas de su espacio, su pan, su agua, su sol, sus reservas de vida; por no aceptar que la Tierra es para todos sin exclusiones – Pedimos perdón por nuestra indiferencia e indolencia – Nos comprometemos a hacer de nuestro caminar por esta Tierra, un servicio a la vida.

5.   Saludo a María
María nos enseñó a cantar las grandezas del Señor, que levanta a los humildes y a colma de bienes a los pobres. La saludamos diciendo: Dios te salve María…

6.   Final
Oración conclusiva
Padre Santo, te damos gracias porque confiando en nosotros pusiste la Creación en nuestras manos. Y con palabras de tu siervo Esteban, te pedimos “perdón por el hambre de muchos en un mundo que creamos abundante para pocos, perdón porque hemos llenado de tristeza la limpia belleza de la Tierra, perdón por la codicia y el orgullo que fabrican miserias”. Ante ti, Padre de todo lo creado, queremos asumir el compromiso de vivir este llamado de tu mismo siervo Esteban: “Abre tus ojos para ver. Afina tus oídos para escuchar. Extiende tus brazos para abrazar. Despierta tu mente para comprender. Libera tu corazón para sentir. Ofrece tu alma para amar”. Así te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Padre nuestro
Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios, Esteban Gumucio

DÍA 8  – LA VEJEZ

Intención del día:
Damos gracias a Dios por quienes son nuestros mayores, hombres y mujeres que nos han llenado de su amor, su lucha y su esperanza.

1.    Comienzo
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Oración inicial

2.   Texto del padre Esteban: [Bienaventurados los Viejos]
Bienaventurados los viejos acogedores, tiernos y cariñosos,
porque tendrán la amistad de niños, jóvenes, vecinos y familiares.
Bienaventurados los viejos que se ríen de su poca agilidad y de su mala memoria,
porque hacen alegre la vida de quienes los rodean.
Bienaventurados los viejos que abren camino a los jóvenes y los escuchan en sus descubrimientos y entusiasmos,
porque se sentirán jóvenes de corazón.
Bienaventurados los viejos que siembran la paz y la concordia,
porque ellos vivirán en armonía.
Bienaventurados los viejos que en vez de andar quejándose, viven amando y sirviendo cuanto más pueden,
porque ellos serán felices, a pesar de sus enfermedades.

3.   La Palabra de Dios
Dice el evangelista Lucas: Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo. Le había comunicado el Espíritu Santo que no moriría sin antes haber visto al Mesías del Señor. Cuando los padres de Jesús lo introducían en el templo para cumplir con él lo mandado, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, según tu palabra, puedes dejar que tu siervo muera en paz. Estaba allí la profetisa Ana. Era de edad avanzada, casada en su juventud había vivido con su marido siete años, desde entonces había permanecido viuda y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, sirviendo de noche y día con oraciones y ayunos. Se presentó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a cuantos esperaban la liberación de Israel. [Lucas 2, 25-29. 36-38] 

4.   Oramos en silencio. Damos gracias por aquellos “viejos y viejas” que nos han acompañado o todavía nos acompañan con su presencia generosa y cariñosa – Tomamos conciencia de que muchos de ellos hoy se sienten poco valorados o mal atendidos o abandonados – Pedimos perdón por nuestra ingratitud para con ellos, o por nuestra falta de paciencia, comprensión y compasión – Nos comprometemos a rectificar actitudes, a purificar sentimientos, a reparar daños, olvidos y ausencias.

5.   Saludamos a María
María supo servir a una mujer mayor en su prima Isabel e hizo de madre sostenedora de la comunidad cristiana en sus inicios. Que ella nos enseñe a valorar la vida en todos los momentos de la existencia. La saludamos  diciendo: Dios te salve, María

6.   Final
Padre Santo, gracias por aquellos y aquellas que nos dieron la vida y la cuidaron cada día. Gracias por su paciencia y su sencilla sabiduría. Gracias por el amor a ti que nos transmitieron. Perdón por haber sido ingratos ante tanto cariño recibido. Danos la oportunidad de reconciliarnos profundamente con nuestras historias personales. Y cuando lleguemos a nuestra propia ancianidad, permítenos asumir serenamente esta oración de tu siervo Esteban: Señor, acepto la ancianidad; pero no permitas que me convierta en un viejo avaro de sí mismo. No quiero darme por vencido y entregarme a la fácil nostalgia de tiempos pasados. Contigo he tomado el decidido sendero hacia adelante, no quiero volver la cabeza para mirar los surcos de mi arado. Te los entregué para la siembra, que siempre es exclusivamente tuya. Te los vuelvo a entregar ahora, al caer el sol, para la cosecha, que también es tuya. Reconozco que todas las espigas de mi campo son tuyas. No hay un solo grano de mi cosecha”. Así te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Padre nuestro
Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios, Esteban Gumucio

DÍA 9  – LA MUERTE

Intención del día:
Damos gracias por la “hermana muerte, servidora de nuestra pascua”

1.    Comienzo
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Oración inicial

2.   Texto del padre Esteban: [Algo le ha pasado a mi muerte futura…]
Algo le ha pasado a mi muerte futura
con la resurrección de Jesucristo.
Antes que venga, yo puedo adelantarme
y ganarle “el quién vive” a la muerte.
Puedo decirle: “no me puedes robar la vida,
simplemente porque yo puedo regalarla antes de tu
visita”.
Jesús me ha enseñado a darla entera, cuerpo y alma.
Cuando venga la muerte se quedará con un cadáver;
no conmigo.
Mi cuerpo ya es del Señor.
Mis miembros vivos son del Resucitado
desde mi bautismo.

3.   La Palabra de Dios
Dice el evangelista Lucas: Uno de los malhechores dijo: Jesús, cuando llegues a  tu reino acuérdate de mí. Jesús le contestó: Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso. Era mediodía; se ocultó el sol y todo el territorio quedó en tinieblas hasta media tarde. El velo del santuario se rasgó por el medio. Jesús gritó con voz fuerte: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Dicho esto, expiró. [Lucas 23, 42-46]

4.   Oramos en silencio. Damos gracias por la esperanza en la vida plena que nos transmite Jesús resucitado – Tomamos conciencia de nuestros diversos temores ante la muerte propia o de otros – Pedimos perdón por nuestra falta de confianza en Dios o por nuestra tardanza en darle sentido a nuestra vida, y por consiguiente a nuestra muerte – Nos comprometemos a buscar la verdadera paz, esa paz que tiene como fuente la misericordia de Dios – Nos preparamos para una buena muerte y acompañamos a otros para un buen morir.

5.   Saludamos a  María
María supo acompañar la vida de su hijo desde la pesebrera de Belén hasta la cruz en Jerusalén. Lo tuvo en sus brazos al comienzo y al final, en su nacimiento y en su muerte. Con la esperanza puesta en esa Vida que es mucho más que esta vida, saludamos a María diciendo: Dios te salve María…

6.   Final
Oración conclusiva
Padre Santo, hacemos nuestra la oración de tu siervo Esteban a tu hijo Jesús, y rezamos: Ahora, frente a la muerte próxima, ¡qué bueno es reconocer que solo tu amor gratuito es mi única consistencia! La esperanza de ir a Ti y encontrarme para siempre contigo, Jesús, se fundamenta únicamente en tu Corazón que goza regalando vida. No quisiera tener otra especie de paz, sino esta: la seguridad de tu misericordia. Morir me trae la conciencia de nuestra máxima indefensión humana. Me siento absolutamente pobre de todo y eso es una bienaventuranza: no soy dueño de nada, todo te pertenece. No puedo estar en mejores manos. Dame tu perdón y tu favor. Todo lo demás sobra”. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Padre nuestro
Oración para pedir la beatificación del Siervo de Dios, Esteban Gumucio




                                                Notas: (1) Esta Novena se puede rezar personalmente o en comunidad. (2) Si se reza en comunidad, tanto el texto del padre Esteban como la lectura de la Palabra de Dios pueden ser comentados en el grupo. (3) Del mismo modo, el momento de oración después de la Palabra puede ser compartido. (4) Se puede enriquecer la Novena con cantos apropiados.