miércoles, 12 de diciembre de 2012
Estamos en restauración de este blog dedicado a Esteban Gumucio. Más información, próximamente. Gracias.
NOS VEMOS EL SÁBADO 5 DE MAYO
martes, 1 de mayo de 2012
Etiquetas: Esteban Gumucio y Miguel Macaya (1989)
EN ESTE VIERNES SANTO
viernes, 6 de abril de 2012
AL MARGEN DE LA PASIÓN
Por Esteban Gumucio sscc
Tranquilos
Los tranquilos decían: “Las puertas se han hecho para mantenerlas cerradas… Cierra la puerta, niño, mira que llevan a un hombre cargando una cruz, coronado de espinas… Cierra la puerta, niño, cierra tus ojos, que ya tenemos bastantes problemas… ¿Por qué lo llevan, me preguntas?... Algo malo habrá hecho, digo yo… Mejor no saber mucho… El que nada hace, nada teme… Cierra la puerta, niño, mal que mal el emperador de Roma protege nuestro sueño… Ven a dormir y sueña con los angelitos”.
Y Jesús pasaba frente a las puertas cerradas, por el camino que sube al monte Calvario, en el silencio de la noche con sangre.
Neutrales
Los neutrales contemplaban la cruz desde lejos, sin aprobar ni condenar… “Yo me pregunto –decían; ¿acaso no es legítima la tortura?... No siempre, evidentemente, pero en algunos casos ¿no crees tú?...Por ejemplo: en defensa del orden… Simplemente me lo pregunto… ¿Quién soy yo para saber si no hay en el caso de este Jesús una razón de estado?... Oí decir que nuestro sumo sacerdote opina que es preferible que muera un solo hombre en vez de exponer a todo el pueblo… ¿Qué te parece, hombre?... Tan equilibrado que es él… Menos mal que ni tú ni yo tenemos motivos para desconfiar de Caifás o de Pilatos… Al César lo que es del César… Y cada uno con su pan se lo coma… Y yo: ni chicha ni limoná…”
Soldados
Los soldados iban en dos filas, ordenadamente, vigilando y custodiando para que el condenado a muerte no pudiera escapar y, sobre todo, para estar alerta en caso de que viniesen los terroristas a raptarlo… Cuando les mandaban golpear, golpeaban; cuando les mandaban clavar, clavaban, aunque fuera la mano de un hombre vivo e indefenso. Era su oficio.
Echaron suertes sobre la ropa de aquel a quien habían desnudado por orden superior. Clavaron un letrero que decía: “Jesús Nazareno Rey de los Judíos”. Aceptaron con cierta complacencia las burlas de los señores del templo. Los dejaban pasar hasta el pie de la cruz, porque tenían apariencia de gente importante; pero no así al resto de la gente… Los señores del templo venían a informar oficialmente de quién se trataba: “amotinaba al pueblo, era peligroso políticamente, se hacía pasar por hijo de Dios, por mesías… ¿adónde iríamos a parar?... se decía rey… murió en su ley… entre los bandidos, como le correspondía…” Y le gritaban: “¡Baja de la cruz, tú que te creías tanto…!”
Pero un capitán o centurión que venía a cumplir los últimos detalles de reglamento, exclamó conmovido: “¡Realmente este era todo un hombre justo!”… Nunca se supo del futuro de este capitán: ¿lo ascenderían?, ¿lo trasladarían a otras tierras?, ¿lo fondearían en las aguas del Mediterráneo?, ¿lo harían desaparecer en un “accidente casual”?
Pilatos y su mujer
¡Qué pesadilla tener que ser juez en una causa en que el acusado no puede tener abogado defensor!... Es inocente, evidentemente, pero… dentro del margen de la ley ¿qué otra podría haber hecho yo? ¿El “habeas corpus”, es decir, un recurso de amparo?… Pedí informes a quien corresponde… Traté de conmover a los que lo habían entregado, haciéndolo azotar, tratándolo como a un loco… ¡y nada! Pero como yo amo la democracia, convoqué al pueblo a un plebiscito: Jesús o Barrabás… ¿Qué culpa puedo tener yo? Tengo el derecho a lavarme las manos con absoluta tranquilidad… Y tú, mujer, por favor déjame tranquilo con tus escrúpulos y tus sueños… ¿o quieres que estos señores del templo informen desfavorablemente a la curia romana? Mire m’hijita, escoja: o su conciencia o sus vestidos de lujo y su linda villa en el sur de Italia…
Herodes
Junto con noticias venidas de Jerusalén, ha llegado una partida de licores finos en un barco fletado desde el puerto de Ostia, al lado de Roma. Las noticias de Jerusalén eran de pequeña y deleznable política: “Eliminaron a Jesús, un pretendido profeta que alteraba el orden público”.
Dice Herodes: “Bueno, vamos a ver cuánto le podemos sacar a estas ánforas de vino de Italia. Está realmente exquisito: de exportación… La vida está hecha para vivirla y gozarla, ¿no les parece?... Con oro todo se compra… Hagamos una buena fiesta porque, al fin de cuentas, el bienestar de nuestros pueblos pobres depende de la sobreabundancia de nuestra mesa. Solo nosotros, los hombres de fortuna, sabemos que lo que vale y cuesta la vida… ¡Vamos, adelante con esas cítaras!”
Los mirones
Y había gente a lo largo de todo el camino de la cruz: gente asustada, gente curiosa, gente conmovida, gente insegura, gente dolorida, gente indolente, gente indignada en contra o a favor, gente de orden, gente de paso, gente con miedo, con muchísimo miedo..
Pero también un pequeño grupo de mujeres valientes. Rompieron filas, a pesar de los soldados y del silencio y del miedo, hicieron lo que había que hacer en el momento preciso: solidarizaron con el hombre perseguido y malherido. Le limpiaron los salivazos del rostro, le enjugaron la sangre de sus heridas y las lágrimas de su humillación. Le tocaron la frente en señal de comunión de destino… y le acompañaron, talvez hasta la cruz, con María la madre, y estuvieron con ella, firmes, alertas, sin abandonar la esperanza.
DIOS CON ROSTRO DE MUJER
jueves, 8 de marzo de 2012
En este día internacional de la mujer (8 de marzo), recordamos la fina sensibilidad que tuvo el padre Esteban Gumucio para percibir la presencia de Dios en cada mujer de nuestro pueblo. Compartimos con ustedes un conmovedor escrito suyo.
CUATRO FOTOGRAFIAS DE DIOS
La niña
caminaba unos pasos atrás de su padre.
Iba acariciando su muñeca. La
besaba con mucha ternura. Yo pensé: esta niña, sin saberlo siquiera, ya está
amando a su hijo futuro. El hijo que vendrá 10 ó 15 años más tarde, ya está
siendo amado en las largas preparaciones de la ternura. Esta nunca se
improvisa, viene de una secreta fuente... “aun que es de noche”... El hijo
nunca conocerá el momento en que era muñeca, aunque ciertamente fue uno de los
más importantes de su vida.
Y Dios me dice:
«Con un amor eterno te he amado». Él es el Señor del tiempo y de la eternidad
de las preparaciones. Su ternura de
siempre es la realidad más importante de mi vida.
Una joven mujer
embarazada va a subir al bus que también yo voy a tomar. Yo imagino: esta mujer va a dar a luz durante
el viaje... Ella, muy serena, mientras el asistente coloca su maleta, toca su
vientre abultado, con unas manos que son una melodía. Acaricia al niño que está en su aposento
secreto. Entre la mano y el hijo silencioso hay infinitos canales que regalan
vida. Cada instante pasa vida de madre a
hijo. Pero él duerme.
La creación no
es un acto de Dios aislado. No es un
actuar puntual: es una creación continua.
Cada instante soy el que El me hace.
La fe tiene algo de la oscuridad del útero materno de Dios. El niño no sabe que su mundo es su madre.
La mujer
trabaja como aparadora en su propia casa.
Trabaja mientras conversa conmigo.
Los niños pequeños están fuera de la pieza, jugando. Se sienten los gritos, los llantos, los
pequeños ruidos de los juegos. Hasta
que, de repente, hay unos instantes de silencio. La madre me dice: voy a ver qué pasa... hay
demasiado silencio... La madre parecía ausente, distante de sus hijos, pero,
en realidad, no sólo trabajaba para ellos, sino que estaba realmente
«atenta». Era como un radar, sensible a
sus hijos. Ellos estaban en sus juegos, en sus conflictos, en su crecer
diario. Ella les estaba enteramente
presente.
Así eres,
Señor, para con nosotros; nos dejas crecer bajo tu mirada aparentemente
ausente. Tú oyes hasta nuestros
silencios.
Es una mujer
anciana. Me habla de sus tres hijos, ya
todos casados y con hijos. Uno vive por
el sur, el otro en Valparaíso, la tercera aquí, más cerca, en Santiago. Cuando
me habla de su hijo, ya cuarentón, esta anciana tiene los ojos arrasados en
lágrimas. Le preocupa su hijo. Tal vez no es tan feliz en su matrimonio...
Después me habla del segundo, y también llora, porque este hijo es tan
bueno. Se emociona contándome cuán bien
le va en su vida... Y la tercera, es toda una mujer, pero ha estado enferma
últimamente, y tiene hijos pequeños. Hay motivos para que la madre llore por
tercera vez...
Tú, Señor, eres
el Dios de nuestra autonomía y de nuestra libertad. Cada uno andamos por nuestros caminos. Nos olvidamos que nos tienes siempre
clavados en tu corazón. Tú, Dios, eres padre y madre. Sólo tu Espíritu Santo es capaz de hacernos
conscientes de tanta ternura.
Esteban Gumucio sscc
SIEMPRE ES TIEMPO
jueves, 1 de marzo de 2012
El padre Esteban era un hombre que apreciaba enormemente el transcurso del tiempo y lo aprovechaba al máximo, tanto para hacer cosas como para contemplar la vida gratuitamente desde el corazón de Dios. Para él cada momento era un tiempo precioso lleno de urgencias. Un día escribió este poema que nos viene como anillo al dedo para este tiempo de Cuaresma.
ES TIEMPO
Es tiempo de pensar en la vida.
¡Siempre es tiempo!
Es tiempo de aferrarse a la verdad
porfiadamente.
Es tiempo de acompañar a Cristo
a la oración del huerto.
¡Es tiempo!
Es tiempo de amar la justicia.
¡Siempre es tiempo!
Es tiempo de intransables caminos
verdaderos.
Es tiempo de llevar la cruz con Cristo
en su sendero.
¡Es tiempo!
Es tiempo de compartir el pan.
¡Siempre es tiempo!
Es tiempo de puertas sin cerrojos
y sin miedos.
Es tiempo de dejar entrar a Cristo
el Carpintero.
Es tiempo de dessgatillar los odios.
¡Siempre es tiempo!
Es tiempo de vernos el rostro
sin dobleces.
Es tiempo de escuchar a Cristo
simplemente.
¡Es tiempo!
Es tiempo de vivir, tiempo de Dios.
¡Siempre es tiempo!
El Dios de la vida me está buscando
ciertamente.
Es tiempo de resucitar con Cristo.
¡Es tiempo!
Es tiempo de hacer penitencia.
¡Siempre es tiempo!
Es tiempo del hijo que vuelve
y se arrepiente.
El Padre sale al camino
brazos abiertos.
¡Es tiempo!
BIENVENIDOS Y BIENVENIDAS
sábado, 18 de febrero de 2012
Vaya nuestra bienvenida en este 2012, a todos quienes siguen de cerca la vida y espiritualidad del padre Esteban Gumucio. Queremos seguir acompañándolos con reflexiones, informaciones y textos del padre Esteban, que nos permitan ir asumiendo con mayor verdad y entusiasmo nuestra vida cristiana de cada día.
El padre Esteban y el Concilio
En este año 2012, será conmemorado el 50° aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II, el acontecimiento más importante ocurrido en la Iglesia católica durante el último siglo. Es bueno recordar que Esteban Gumucio fue un "hombre del Concilio". Cuando el papa Juan XXIII, en 1959, anunció lo que vendría a ser dicho concilio, el padre Esteban vivía en la casa de formación de Los Perales (región de Valparaíso) desempeñándose como maestro de novicios de su Congregación. Estuvo allí hasta fines de 1963, cuando el concilio ya estaba en marcha.
Desde comienzos de 1964, vivió en la zona sur de Santiago (La Granja) dando los primeros pasos de lo que sería muy pronto la parroquia San Pedro y San Pablo. Allí y en ese momento, Esteban Gumucio desarrolló esos cuatro pilares de la misión de la Iglesia que serían cofirmados oficialmente un año después por el concilio: una Iglesia de hermanos y hermanas iguales, entendida como Pueblo de Dios; una Iglesia que vive de la Palabra de Dios, orada, reflexionada y llevada a la práctica; una Iglesia que celebra la fe en el lenguaje de la gente común y con renovada creatividad; una Iglesia comprometida con los dolores y gozos de una humanidad de la que forma parte.
Todo eso lo vivió el padre Esteban desde un comienzo, con la energía y sabiduría de sus 50 años de entonces, pero acompañado de una multuitud de laicos y laicas que entendieron desde un comienzo su mensaje, su estilo y su ejemplo de vida.
UN ABRAZO EN ESTA NAVIDAD
jueves, 22 de diciembre de 2011
Esteban Gumucio sscc
Verdaderamente
«siendo rico se hizo pobre»...
¡Tan pobre!
¡En un establo!
Por favor, ¡no le pongan guirnaldas de luces!...
este niño no es ciudadano romano.
No va a tener ningún título, ningún cartón,
ningún certificado importante.
A lo más será alumno de la sinagoga de su pueblucho,
como los demás chiquillos de Nazaret.
¿Qué cosa buena puede salir de Nazaret?
¿Qué me va a enseñar a mí que soy fariseo,
hijo de fariseos?
Por usted pagaron dos palomas baratas,
cuando lo presentaron al templo
No daba más el presupuesto de sus padres.
Usted no pertenece a la tribu de los levitas...
Usted no es sacerdote.
No tiene derecho a entrar hasta el santuario,
ni menos a echar a los mercaderes, con patente y todo.
¿Cómo se le ocurre hacerse seguir por discípulos
... y discípulas?
¿Dónde iremos a parar?
Usted es un laico.
Usted es un obrero... ayudante de carpintero.
Treinta años trabajando en Nazaret no más.
¿Nazaret?
Usted no se casó.
Se quedó con los pobres.
Cruz.
Resurrección...
¡Jesús, Señor!
